La inteligencia que regula el Universo

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  1. #46
    Avatar de margii
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    Re: La inteligencia que regula el Universo

    Citar Mensaje original enviado por Elfonocturn0 Ver Mensaje
    y que si todas las leyes son en realidad una consecuencia de lo que existe, porq de alguna forma tiene q ser todo

    Es al revés... TODO lo que existe es porque las leyes GOBIERNAN al universo... por eso muchísimos fisicos se preguntan, ¿de dónde provienen las leyes que hacen que todo exista? Obvio, nadie puede responder, excepto quienes creen en que hay una Inteligencia, obvivamente inmediblemente superior a la nuestra, que de donde se emanan estas leyes.

    Nada es casual, todo es causal... en este universo todo tiene una causa, entendible o no, pero nada surge la espontaneidad absoluta... todo tiene una causa.

    .
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  2. #47
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    Re: La inteligencia que regula el Universo

    La única manera de alcanzar a Dios, entenderlo y fusionarse con el, es alcanzando el estado de Nirbikalpa Samadhi, a través de la práctica rigurosa de Kriya Yoga. Para más información, leer Autobiografía de un Yogui, de Paramahansa Yogananda.
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  3. #48
    Pro Drummer Avatar de Richard Feynman
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    Re: La inteligencia que regula el Universo

    Extracto del libro "Autobiografía de un Yogui"

    "Las antiguas Escrituras Védicas declaran que el mundo físico opera bajo la ley
    fundamental de “maya”, el principio de relatividad y dualidad. dios, la Unica Vida, es
    una Absoluta Unidad. El no puede aparecer como las diversas y separadas
    manifestaciones de una creación excepto bajo un falso o irreal velo. Esa ilusión cósmica
    es maya. Cada gran descubrimiento científico de los tiempos modernos ha servido de
    confirmación a esta sencilla aseveración de los rishis.
    La Ley del Movimiento, de Newton, es una ley de “maya”. “Para cada acción hay
    siempre una reacción igual y contraria; la mutua acción de cualquiera de dos cuerpos es
    siempre igual y opuestamente dirigida”. La acción y la reacción son entonces
    exactamente iguales. El tener una sola fuerza es imposible. Debe haber siempre, como
    en efecto la hay, un par de fuerzas iguales y opuestas. Las actividades fundamentales
    naturales evidencian todas su origen “máyico”. Por ejemplo, la electricidad es un
    fenómeno de repulsión y atracción; sus electrones y protones son opuestos eléctricos.
    Otro ejemplo: el átomo o partícula final de la materia, es, como la tierra misma, un
    magneto con sus polos negativo y positivo. Todo el mundo fenomenal está bajo la
    inexorable causa de la polaridad; ninguna ley física ni química o de cualquiera otra
    ciencia se halla jamás libre de sus inherentes opuestos o principios contrarios.
    La ciencia física no puede entonces formular leyes fuera de “maya”, la verdadera
    textura y estructura de la creación. La Naturaleza misma es “maya”; la ciencia material
    debe forzosamente tropezar con su ineludible acertijo. En su propio dominio, es eterna e
    inagotable; los científicos del futuro no podrán hacer más que probar un aspecto tras
    otro de su variada infinitud. Así, la ciencia permanece en perpetuo flujo, imposibilitada
    para alcanzar su finalidad, aunque ciertamente apta para formular las leyes de un
    existente y funcional cosmos, pero sin poder para descubrir al Hacedor de la ley y Unico Operador. Las majestuosas manifestaciones de la gravedad y la electricidad son ya
    conocidas, pero qué son la gravedad y la electricidad, ningún mortal puede saberlo.
    Sobrepasar “maya” fue la tarea asignada a la raza humana por los profetas milenarios.
    Elevarse sobre la dualidad de la creación y percibir la unidad del Creador, fue
    considerado como la meta más elevada del hombre. Aquellos que se aferran a la ilusión
    cósmica deben aceptar su ley esencial de polaridad, flujo y refluyo, elevación y caída,
    día y noche, placer y dolor, bien y mal, nacimiento y muerte. Este modelo cíclico asume
    cierta monotonía angustiosa; pero después de que el hombre ha pasado por unos cuantos
    millares de nacimientos humanos, entonces principia a echar una mirada de esperanza
    más allá de las compulsiones de “maya”.
    Rasgar el velo de “maya” es penetrar en el secreto de la creación. El yogui que así
    desnuda el universo es el único monoteísta verdadero. Todos los demás están adorando
    imágenes paganas. Mientras el hombre permanezca en la ilusión dualística de la
    naturaleza, el doble rostro de maya, como el de Jano, será su dios, y no podrá conocer la
    única verdad de Dios. "
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