La SIDE en la era K trabajó como nunca en la Seguridad Nacional

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    La SIDE en la era K trabajó como nunca en la Seguridad Nacional

    La SIDE pasó de producir 3,8 por día en 2002, a unos 150 por día los siguientes años; también creció el presupuesto ... saben porque? Porque acá; La Nación también crece! Acá hay muchos desestabilizadores viejo, hay que investigarlos a todos! Por la revolución!

    La SIDE hizo 600.000 informes reservados en diez años
    La Secretaría de Inteligencia (SI, ex SIDE) elaboró más de 600.000 informes reservados para la "seguridad nacional" durante los primeros diez años del kirchnerismo en el poder. El número surge de datos oficiales que el propio organismo informó al rendir cuentas sobre cómo gastó los más de 5000 millones de pesos que recibió del Estado durante la última década, sin contar otros 800 millones para este año

    La rendición de cuentas de la SI revela cómo creció el papel de los espías desde que el matrimonio Kirchner ingresó en la Casa Rosada. Se pasó de emitir 1400 por año en 2002 y 2003 (3,8 por día, en promedio) a 143 "informes de inteligencia" por día en 2004 y a unos 200 tres años después. En 2007, cuando Cristina Kirchner sucedió a su marido al frente del Poder Ejecutivo y Antonio "Jaime" Stiuso era el jefe real de la casa de los espías, se llegó a casi 72.000 informes en el año.

    La ex SIDE justificó esa expansión en el papel creciente que asumió como auxiliar de jueces y fiscales para investigar secuestros extorsivos y hacer escuchas telefónicas y otros trabajos de inteligencia pedidos por el Poder Judicial o el Ministerio Público.


    Así lo explicó la propia agencia de espionaje al exponer sus tareas en los reportes denominados "cuentas de inversión" que acumula cada año la Secretaría de Hacienda y muestra, entre otras cosas, el cumplimiento de metas cuantitativas por parte de organismos del Estado.

    Pero, cuestionada desde hace décadas por extralimitarse en sus funciones y extorsionar a políticos, empresarios, jueces, periodistas y otros dirigentes -motivos en los que el Gobierno basó la remoción de sus autoridades a fines de 2014 y creó la nueva Agencia Federal de Inteligencia (AFI)-, la ex SIDE no aportó más detalles sobre el contenido de esos "informes".

    Para el ex jefe de la secretaría entre 2002 y 2003, Miguel Ángel Toma, el aumento en la cantidad de reportes puede responder en parte a "un cambio en la metodología con que cuentan los informes", ya que en 2002 y 2003 rondaron los 1400 por año. También es llamativo, indicó, "el crecimiento sustancial de su presupuesto". Creció 3,3 veces entre 2004 y 2015, y este año supera los 800,8 millones de pesos.

    Las estadísticas de la ex SIDE muestran ese doble aumento. Así, durante 2004, el primer año completo de Néstor Kirchner como presidente, la casa de los espías declaró que emitió 52.379 informes destinados a "producir inteligencia de Estado para la seguridad nacional". Los espías dieron algunas razones para ese salto desde los 1400 reportes del año anterior. Indicaron que las cifras respondían a "los requerimientos por parte del Poder Judicial y el Ministerio Público, la intervención ordenada de líneas telefónicas por secuestros (una vez aparecida la víctima) y de líneas intervenidas en las unidades carcelarias de los centros penitenciarios N°1 y N°2".

    A continuación, y como para explicar por qué no aportaron más detalles -como sí lo hicieron otras áreas de la administración pública-, recordaron que "dadas las particularidades de las funciones que realiza la misma [por la Secretaría de Inteligencia], no se cuenta con mayor información para realizar los comentarios pertinentes".

    La SIDE mostró un crecimiento exponencial durante el gobierno de Néstor Kirchner, pero el ex presidente también le respondió con buenas noticias. En 2003, les reconoció a sus agentes, al igual que al personal de las Fuerzas Armadas y de seguridad, conceptos salariales como la "Compensación por inestabilidad de residencia" y la "Suma fija de modo remunerativo".

    Si los "informes de inteligencia" y los recursos presupuestarios aumentaron con cada año del gobierno de Kirchner, el detalle sobre sus programas fue cada vez más escueto. Así, en 2005 emitieron 55.312 informes, al año siguiente otros 71.626 reportes y en 2007 llegaron a 71.984 "informes de inteligencia", mientras que su presupuesto llegó durante ese año, dominado por la campaña presidencial, a los 288 millones de pesos. Pero no aportan ningún dato adicional sobre su labor.

    CAMBIO DE TENDENCIA
    Con la asunción de Cristina Fernández, sin embargo, las cifras de la ex SIDE muestran un cambio de tendencia, al tiempo que comenzó a expandirse el sector de Inteligencia del Ejército, liderado por el general César Milani.

    De hecho, con la Presidenta, los informes de la ex SIDE se estabilizaron en alrededor de 55.000 por año, mientras que su fondeo continuó en ascenso, aunque por debajo de las tasas de inflación del Indec y la real. De 2007 a 2008, el Ejecutivo puso a su disposición $ 409 millones, en 2014 otros $ 689 millones y este año, $ 800 millones, aunque a un ritmo inferior al de la inteligencia militar.

    Según la propia SIDE, sin embargo, sus números más bajos no se debieron a una merma de los espías liderados por Stiuso, sino a "la puesta en marcha de nuevos procedimientos tecnológicos", que no detalló, "ocasionando variaciones en el volumen y contenido de los requerimientos" de jueces y fiscales. Nada dice sobre el cortocircuito que la Casa Rosada y la ex SIDE registraron durante las elecciones de 2013, cuando Sergio Massa derrotó al oficialismo.

    En sus rendiciones de cuentas, la ex SIDE tampoco explica cómo gasta su presupuesto. Pero con el correr de los años la inflación impactó en sus números. Por ejemplo, en 2011 destinó sólo 43,2% de sus recursos a las remuneraciones al personal, mientras que dos años más tarde la incidencia de los salarios sobre su presupuesto escaló hasta 51,1% y superó a los "servicios no personales"....fuente

    Que tanto habrán estado investigando no? y a quien? y porque?
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    Re: La SIDE en la era K trabajó como nunca en la Seguridad Nacional

    Si te espiaban por comprar dólares... Y los fanáticos milibobos justificándolo diciendo que no está mal investigar a quienes compran dólares.

    Enviado desde mi móvil vía 3DG App.
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  4. #3
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    Re: La SIDE en la era K trabajó como nunca en la Seguridad Nacional

    Un poquito más de información:

    Espías al servicio de un Estado policíaco
    Sólo el espionaje ilegal contra políticos, empresarios y periodistas puede explicar que la ex SIDE confeccionara 600.000 informes secretos en diez años

    Hasta ahora, los testimonios de los políticos, empresarios y periodistas que fueron víctimas de las escuchas ilegales de la ex SIDE eran una de las principales pruebas de que la central nacional de espionaje realizaba persecuciones absolutamente ilícitas y propias de un Estado policíaco.

    Pero desde ayer, una nueva prueba abona el empleo perverso que hizo el kirchnerismo de la ex SIDE. Nos referimos a la investigación que reveló que la central de espías confeccionó más de 600.000 informes reservados sobre "seguridad nacional" durante los primeros diez años del gobierno kirchnerista. En ese lapso pasó de producir 3,8 informes de inteligencia por día, en 2002, a unos 150 por día, los siguientes años.

    Se trata de una cifra descomunal que surge de datos que el propio organismo informó al rendir cuentas sobre el gasto de los más de 5000 millones de pesos que recibió en la última década, sin contar otros 800 millones para el corriente. Ni siquiera la existencia de una grave amenaza externa podría justificar los 600.000 informes reservados, cuya cantidad sólo se explica si bajo el eufemismo de "seguridad nacional" se esconde la vigilancia a todas aquellas personas y entidades que en la alienada concepción persecutoria del oficialismo pudieron representar algún riesgo. Por riesgo se entienden el mero pensar y opinar de forma diferente que el kirchnerismo.
    La rendición de cuentas muestra claramente cómo creció el papel de los espías desde el arribo a la Casa Rosada del matrimonio Kirchner. De 1400 informes emitidos por año en 2002 y 2003 se pasó a 143 informes de inteligencia por día en 2004 y a cerca de 200 tres años después. Durante 2007, año en que Cristina Kirchner asumió la presidencia, se llegó a casi 72.000 informes. Así, en la era kirchnerista se verificó en la ex SIDE un doble incremento: el del presupuesto asignado a los espías y el de la cantidad de informes que ellos producían.

    Fue tan estrecha la asociación con los espías que el ex presidente cambió radicalmente su decisión de remover de su puesto al todopoderoso Antonio Stiuso, verdadero jefe en los hechos de la ex SIDE, para convertirlo en su hombre de confianza. Así fue cómo su otrora archienemigo se convirtió en un valioso instrumento para el armado de un Estado policíaco que todo necesita verlo y todo requiere saberlo en pos de la perpetuación de quienes ejercen el gobierno. Por eso, no llamó la atención que el legislador porteño Gustavo Vera denunciara que, cuando el papa Francisco era cardenal, Stiuso lo investigaba por "orden" de Néstor Kirchner. Tampoco extrañó que, pocos días antes de su muerte, el fiscal Alberto Nisman narrara que fue Kirchner quien lo instó a trabajar con Stiuso en la investigación de la voladura de la AMIA.

    Por lo visto, de lo que menos se ocupaba la ex SIDE en la que revistaba Stiuso era de las genuinas operaciones de inteligencia, como la investigación del atentado a la AMIA ordenada por la Justicia. Así, se supo hace pocas semanas que en la central de espías no quedaron informes ni registros de decenas de CD con registros de llamadas internacionales entre 1991 y 1996 que Stiuso debía analizar. Una vez por año, Nisman le preguntaba por escrito sobre el resultado de los entrecruzamientos de llamadas. Cuando Stiuso fue removido de su cargo, a fines del año pasado, ni siquiera se hallaron los CD.

    Pero la vigilancia ilegal de personas e instituciones no fue la única actividad de la ex SIDE, como lo revelan las investigaciones judiciales iniciadas recientemente sobre el papel de Stiuso y algunos de sus hombres de confianza en la importación de productos del extranjero sin pasar por la Aduana, actividad en la que habrían intervenido sociedades atribuidas a Stiuso.
    Lo que el Gobierno no puede aducir de ninguna manera es la sorpresa que ahora finge cuando, para cubrirse, abre nuevas denuncias e investigaciones sobre Stiuso. Tan responsables de lo ocurrido con la desaparición de los CD y con el contrabando de productos del extranjero son Héctor Icazuriaga, ex jefe de la secretaría, y Francisco Larcher, su segundo. Utilizar como chivo expiatorio a quien, como Stiuso, cruzaba casi a diario la calle en que se hallaba su oficina para dirigirse a la Casa Rosada, da cuenta de la hipocresía y del cinismo de la Presidenta y del titular de la actual Agencia Federal de Inteligencia, Oscar Parrilli.
    Como es sabido, el largo matrimonio del kirchnerismo con la ex SIDE de Stiuso terminó muy mal. No podía ser de otra manera. Cuando se otorga carta blanca a los espías para violar la ley en el cumplimiento de órdenes obviamente ilegales, quien imparte esas órdenes se convierte en esclavo de los ejecutores.

    Roto el romance con la ex SIDE, la Presidenta privilegió a Inteligencia del Ejército, fuerza que comanda el general César Milani, investigado por presuntos delitos de lesa humanidad. Si se está reemplazando a la ex SIDE por la inteligencia castrense, se violan las leyes que impiden a las Fuerzas Armadas realizar espionaje interno. Pero además, al haber cambiado a Stiuso por Milani, el Gobierno confirma que no puede prescindir del espionaje interior y que para ello no le importa que las Fuerzas Armadas vuelvan a realizar actividades que llevaron a cabo durante el último régimen militar......fuente
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  5. #4
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    Re: La SIDE en la era K trabajó como nunca en la Seguridad Nacional

    'Gran Cuñado' vigilado | Cómo la SIDE espió a Marcelo Tinelli
    En ‘Sexo, política y plata sucia’, el periodista de NOTICIAS, Franco Lindner, revela cómo el Gobierno envió a agentes de inteligencia para controlar los movimientos del conductor durante la campaña electoral d 2009.


    El falso Aníbal Fernández miró a cámara, desafiante.
    —Te quiero decir una cosa, Marcelo.
    —Sí –dijo Tinelli, risueño.
    El imitador siguió:
    —Vos el fin de semana, el domingo más específicamente, fuiste tipo nueve y cuarto de la noche a comprar milanesa de soja con puré de batatas, ¿o no?
    Tinelli puso cara de sorprendido:
    —Sí, es verdad.
    —Perfecto. Y después, cuando volviste a tu casa, volviste a bajar a comprar mortadela y cien de queso, ¿es verdad?
    —Sí…
    —¿En serio? ¿Cómo sabe? –intervino Marcela “La enana” Feudale, con risas de fondo.
    Y el controlador Aníbal continuó enumerando las actividades del espiado y los mensajes a sus productores.
    —Y después te metiste en Internet, ¿eh? Para ver la página de San Lorenzo. Le mandaste un mail al “Chato” Prada con copia a Federico Hoppe. ¿Correcto?
    —Sí…
    —¿A eso de la 1 y cuarto no te llamó “El Teto” Medina?
    —Un poco antes, eran 1 y 10.
    —Bueno, acá nos llegó 1 y cuarto –lo corrigió Aníbal, imperturbable ante las carcajadas de los reidores.
    Y remató el sketch:
    —Bueno, eso es para que sepas que yo sé absolutamente todo.
    —¡Guarda! –se rió Tinelli.
    —Y te pido un favor. No me hagas poner una foto que tengo en un boliche “Gatitas” de Bolívar, donde estás totalmente borracho.
    —¡Upa!
    —No me hagas exponer esa foto y mostrar al Señor Televisor en pedo –lo rebautizó el inquisidor.
    Tinelli, ya tentado, lo interrumpió:
    —Gracias, gracias, gracias… ¡Vamos a cortarla porque este señor viene con todo!
    Entre las risas de todos y la policíaca actuación del imitador Miguel Angel Rodríguez, el conductor de ShowMatch había enviado su mensaje al Gobierno. Sabía que lo vigilaban día y noche.

    Ocurrió el 18 de mayo del 2009, un año electoral y crucial para los Kirchner. Una semana antes, Tinelli había arrancado con su popular programa en El Trece, del Grupo Clarín, y con una sección que incomodaba a la clase política, sobre todo la oficialista: el “Gran Cuñado”, el falso reality donde los principales dirigentes del país eran ridiculizados por sus imitadores. Entre los imitados estaba la Presidenta, algo que en la Casa Rosada, donde escasea el humor, no podían digerir. La caracterización de Martín Bossi con peluca y abundante rimmel era tan lograda como dañina. Y el propio Aníbal Fernández, el verdadero, ministro de Justicia por entonces, había exteriorizado ya el malestar de los Kirchner.

    ​—Hay algunos políticos que son hasta en la vida cotidiana personajes, pero… ¿no podemos dejarla un poquito al costado a la Presidenta, entre todos, incluida la producción de Tinelli? –dijo Aníbal en un reportaje radial. Y sugirió, tan policíaco como su imitador:

    —Nadie está hablando de sacar un decreto, pero… Me parece que hay excesos. Debiera regularse, porque es la Presidenta.

    Después del sugestivo mensaje, Tinelli abrió su programa bromeando:

    —¡Tenemos un marco regulatorio a partir de hoy!

    Y minutos después entró en escena el falso Fernández para hacerle saber que el Gobierno lo estaba espiando. Pero, ¿por qué tenía Tinelli esa certeza?

    Dos días antes del sketch con Aníbal, publiqué un informe sobre las operaciones de la SIDE en plena campaña electoral que llegó a la portada de la revista Noticias. La imagen del conductor aparecía en la tapa, y en el texto detallaba lo que me habían confiado dos informantes cercanos a la Secretaría de Inteligencia, un agente en actividad y un ex jefe de ese organismo que aún mantiene relación con los actuales espías.

    Las distintas fuentes coincidían: Tinelli era uno de los blancos del espionaje kirchnerista, acaso el principal. El agente en actividad fue quien dio más detalles.

    —Los muchachos hace rato que lo están siguiendo a Tinelli cuando va al Faena Hotel en Puerto Madero –dijo.
    —¿Para qué?
    —Quieren saber qué hace, cuándo y con quiénes.
    —No entiendo.
    —Saben que va mucho los jueves, también otros días de la semana, pero generalmente los jueves… Graban, sacan fotos, investigan las patentes de los coches, hacen de todo… No me pida detalles, pero lo que dicen es que allá siempre hay joda.
    —¿Qué significa joda?
    –Fiestas, sexo, merca. Joda, ¿me entiende?
    —¿En el Faena?
    —Sí. Tinelli es muy amigo de Alan Faena, el dueño. Está como en casa allá. No es sólo hotel y boliche, también hay departamentos que se alquilan.
    —¿Tinelli tiene uno?
    —Tiene lo que quiera. Repito, es muy amigo del dueño.
    —¿Para qué quiere la SIDE tener esa información?

    El agente se rió:
    —Imagínese, puede ser un arma para presionarlo a Tinelli.
    —Para extorsionarlo, dice usted.
    —Llámelo como quiera. Si yo fuera Tinelli me empezaría a cuidar un poco.

    El agente, quien dijo no ser parte del sucio operativo, también enumeró otras pesquisas de la SIDE y varios organismos del Gobierno relacionadas al conductor. Aseguró que los sabuesos buscaban detalles de su separación con Paula Robles, consumada algunas semanas antes, en abril del 2009. Los medios calculaban que la fortuna matrimonial a dividir era de cincuenta millones de dólares, pero los agentes manejaban una cifra superior. También estaban interesados en su declaración jurada y en los números impositivos de su productora, Ideas del Sur. En síntesis, estaban husmeando en la vida privada y la contabilidad de Tinelli con el objetivo de presionarlo con esos secretos y conseguir que volviera a ser algo más dócil.

    Llamé a la vocera del conductor, María Calatayud, para ponerla al tanto de esto.

    —El Gobierno lo está investigando a Tinelli. Hablan de seguimientos al Faena Hotel, detalles de su separación… ¿Puedo hablar con él?
    —Se lo voy a consultar –dijo la vocera, sorprendida.

    Al rato volvió a llamar.

    —Marcelo no va a hablar, pero dice que agradece que lo hayas consultado.
    —¿Quiere confirmar o desmentir lo de las visitas al Faena o alguna otra cosa?
    —No, por ahora no quiere hablar.

    Dos días después de publicada la nota, el falso Aníbal enumeraba sus actividades, sus llamados y sus mails, y le recordaba:

    —Yo sé absolutamente todo.

    La cómica alusión al bar “Gatitas” de Bolívar, el terruño del conductor, era una humorada destinada a reemplazar al Faena.

    —No me hagas poner una foto donde estás totalmente borracho –era la amenaza en ese sketch, más naïf que la verdadera. Tinelli se reía ante cámara. Había recogido el guante.

    El “Gran Cuñado” de ese año electoral logró picos de rating y fue implacable con el Gobierno. Néstor Kirchner, imitado por “Freddy” Villarreal, se mostraba como un personaje de humor algo infantil y homéricos arranques de furia. El piquetero Luis D’Elía vociferaba “te odiooo, te odiooo”. Guillermo Moreno era un gángster más bravucón aún que en la vida real. Aníbal Fernández, un vigilante obsecuente. Y Cristina Fernández, en su punto más bajo en las encuestas, una y otra vez era nominada para abandonar la casa del reality. Fueron diez en total, un récord.

    —Cristina… –anunciaba Tinelli semana tras semana, divertido– ¡Estás nominada!

    Y Martín Bossi, con peluca y rimmel, hacía pucherito.

    La mejor parte del show le tocó a Francisco de Narváez, personificado como un ricachón simpático que repetía su “votame, votate, alica, alicate” y lo transformaba en un verdadero fenómeno de masas. Así fue como le ganó a Kirchner la increíble elección legislativa en suelo bonaerense, mientras su imitador a la vez arrasaba en el “Gran Cuñado”.

    La realidad y el programa de Tinelli en el canal del Grupo Clarín se imitaban entre sí. Kirchner estaba furioso, como su personaje.

    —Tinelli nos cagó la elección –es la frase que le atribuyeron sus colaboradores.

    Cuando había arrancado la campaña, en marzo, los inspectores de la AFIP se presentaron sin previo aviso en las oficinas de Ideas del Sur, la productora del conductor. Revisaron cada libro contable y cada recibo que los empleados tenían en sus manos, y prometieron regresar.

    Pocas semanas después, al principal guionista de “Gran Cuñado”, Pablo Semmartín, le había llegado un amenazante mensaje anónimo a su celular: “Hermano, no tenés nada a tu nombre, pero sabemos que te mudaste. Ojo que te vamos a dejar en fetitas”. Semmartín se lo tomó con humor y grabó la siguiente frase en su contestador automático: “Si querés dejar amenazas para ‘Gran Cuñado’ apretá 1. Si querés dejar un mensaje personal apretá 2”.

    Pero el anónimo volvió a llamar:
    —Vos tomátelo en joda, que el viernes vemos…

    El guionista le contó todo a Tinelli y decidieron hacerlo público ante la prensa. Ya parecía demasiado. Esta vez, el falso Aníbal Fernández no se mofó de la amenaza ante las cámaras.
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