Presión Tributaria: el Gobierno buscará quedarse con uno de cada dos pesos ...

Responder
Ir a PrimeroPrimero 12345
  1. #61
    La vida es bella Avatar de 0Config
    Registración
    Mar 2003
    Mensajes
    19,532
    Ubicación
    Cocoland, Haiti, Argentina

    Re: Presión Tributaria: el Gobierno buscará quedarse con uno de cada dos pesos ...

    Presión impositiva récord, otra distorsión K difícil de corregir
    La Argentina tiene la mayor presión tributaria de su historia y es uno de los países con los impuestos más altos del mundo, superando incluso a varias economías de bienestar europeas. Los principales candidatos presidenciales prometen rebajas, pero el peso del déficit fiscal dejará un margen muy estrecho para cumplir con ese compromiso.


    Con una presión fiscal del 45%, la Argentina triplica el 15% que estima la Cepal para América Latina y sólo es superada a nivel internacional por Bélgica y Suiza.

    ...La carga tributaria es exorbitante, y en el acumulado de Nación, provincias y municipios, llega al 42% del PBI. Pero si se le suma lo que los economistas llaman el impuesto inflacionario (estimación de la pérdida del poder adquisitivo que sufre el sector privado por la suba de precios y que capitaliza el Estado por el aumento de la recaudación) el peso de los tributos sobre la economía alcanza al 45%. Eso representa un aumento de casi el 100% en comparación con el 2003, año en el que se inició la primera gestión de los Kirchner, con el 23,4%.

    Pero, además, no se aproxima ni por asomo a los niveles históricos de carga tributaria de la Argentina. En la década del 80, el año de presión impositiva más alto fue 17,8%, en 1986; y el más bajo, en el 83, con un 11,5%. En los ‘90, los impuestos estuvieron un escalón más arriba, variando entre un mínimo de 16,15%, en 1990, y un máximo de 21,6%, en 1993.

    Qué pasa en el mundo
    La comparación global muestra las distorsiones para la Argentina. Con una presión fiscal del 45%, la Argentina triplica el 15% que estima la Cepal para Latinoamérica y sólo es superada a nivel internacional por Bélgica, con el 47%; Suecia, con el 46%, y empatada por Francia, con el 45%; y está por encima de Finlandia y Noruega, que tienen una carga del 44% y forman parte del grupo de países escandinavos con políticas de economía de bienestar. A no ser que se le consulte al jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, que considera que Alemania tiene mayor pobreza que la Argentina, es indudable el consenso sobre el nivel de retribución que tiene el Estado sobre los ciudadanos en esos países en términos de salud, educación, seguridad y protección social en comparación con la Argentina.

    En este contexto, la promesa electoral de reducir impuestos es una declamación cantada; el dilema es que esos compromisos chocarán en el 2016 con la realidad de un déficit fiscal estimado entre 6 y 7 puntos del PBI, que obliga a buscar financiamiento para esos miles de millones y para cada centavo que se piense recortar la recaudación de impuestos.

    Promesas de campaña
    El proyecto de reforma tributaria más agresivo de campaña la hizo Sergio Massa, quien propuso una modificación impositiva que recorte el Impuesto a las Ganancias para la cuarta categoría y elimine las retenciones a las economías regionales. Uno de los referentes económicos de su equipo, Marco Lavagna, explica que la modificación de Ganancias no quitaría el total del tributo, pero lo limitaría a la categoría de gerentes", lo que significaría una baja de la recaudación de unos $ 22.000 millones.

    Pero la propuesta no significa bajar la presión tributaria, si no cambiar un impuesto por otro, indiscutiblemente más justo. Lavagna explica que la pérdida de recaudación por Ganancias la podría compensar un impuesto al juego que recaudaría entre $ 20.000 y 30.000 millones. También se habló de eliminar las excepciones vigentes a la renta financiera, que significarían unos $ 16.000 millones.

    “Para bajar impuestos, hay que subir tarifas y eliminar los subsidios a la energía de modo de generar recursos para financiar esa reducción”, dice Gabriel Rubinstein.
    El problema de estos impuestos propuestos es que la potencial recaudación se calcula en función de la facturación actual de esos negocios, sin considerar que con un cambio impositivo es previsible que caería el nivel al recortarse la rentabilidad por una mayor carga.

    A pesar de las dudas sobre la compensación que puede lograr un impuesto con otro, Massa es el único candidato que habla de cómo financiar la baja de impuestos.

    El presidente del Banco Ciudad y asesor de Mauricio Macri, Rogelio Frigerio, considera que "la presión fiscal no da para más: acá hay que bajarla y lograr que la economía crezca", y rechaza la idea de financiar el recorte de Ganancias con nuevos impuestos.

    Aunque algunas voces del PRO hablan de eliminar en su totalidad Ganancias a la cuarta categoría y parte de las retenciones al agro, Frigerio propone un esquema más limitado. "Hay que subir el mínimo, tal vez pensando que en los niveles de 2001 ahora debería estar en $ 50.000 y, a la vez, establecer una escala progresiva que tenga algún tipo de ajuste hasta que se baje la inflación".

    El aumento del peso de Ganancias en la recaudación es indiscutible. Según datos del presidente del Instituto Tributario Argentino, César Litvin, en 2003 representaba 3,9% del PBI y en 2012 llegó a 6,4%. Pero, además, en mayo último, llegó a representar una recaudación mayor que la del IVA, que es el impuesto más abarcativo. La AFIP consiguió $ 45.000 millones en mayo último, mientras que el Impuesto al Valor Agregado sumó $ 33.500 millones.

    Además, Ganancias registró un aumento récord en la comparación interanual, con una suba del 53,6% frente a mayo de 2014, mientras que el IVA subió 25,9%; el Impuesto a los Débitos y Créditos (impuesto al cheque), 25,2%, y la recaudación por aportes de la seguridad social 26,1%.

    El candidato presidencial del PRO, Mauricio Macri, se comprometió en campaña a recortar cinco puntos porcentuales por año las retenciones a todos los cultivos, para elimarlas en su totalidad en un plazo de siete años. Para el PRO, la baja de la recaudación por lo Derechos de Exportación sería compensada por un aumento de la producción, pero eso también es dudoso, ya que a pesar de una cosecha récord y alícuotas fijas, la recaudación en este rubro viene en baja como consecuencia de la caída de los precios de las commodities.

    En el sciolismo, donde transitan el delicado equilibrio de hacer campaña sin contradecir fuertemente las políticas oficiales, Miguel Bein, asesor del ahora único candidato oficial, propone una corrección leve del mínimo no imponible -podrìa llevarlo a tres salarios mínimos, lo que es casi equivalente a la base actual- pero pone el foco en modificar la escala que fija las alícuotas y que es la que hace que rápidamente un trabajador que entra en el impuesto pase a pagar la tasa más alta, que equivale al 35% de Ganancias. Por la falta de ajuste de esas alícuotas es que, a pesar de estar fijado un tope para el pago de Ganancias en el nivel salarial de agosto del 2013, la recaudación del tributo aumentó exponencialmente. Si bien no aumenta la cantidad de personas que pagan el impuesto y está fija en torno al 10% de la masa laboral, los que pagan han ido sufriendo año a año la suba de categoría, lo que los lleva a pagar una alícuota más alta....fuente
    Impuestazo versus tarifazo
    El economista Gabriel Rubinstein, considera que, a pesar de los argumentos electorales, será muy difícil que cualquiera que sea el Gobierno que llegue en el 2016 pueda producir una baja fuerte de la carga impositiva. "Para hacerlo es necesario aplicar una fuerte suba de las tarifas y eliminar los subsidios a la energía, de manera de generar los recursos necesarios para financiar una baja de impuestos", dice.

    El esquema que describe el titular de Rubinstein y Asociados supone que el 2015 terminará con un déficit del orden de los 7 puntos del PBI, y fuertes restricciones para financiarlo. Entre las limitaciones, enumera:

    1- Falta de acceso al financiamiento externo mientras persista el conflicto con los fondos buitres y una tendencia creciente del rojo en las cuentas públicas.

    2- Límite para aumentar el crédito interno, ya que está en un nivel tan alto que incrementarlo podría generar un desplazamiento del crédito al sector privado y afectaría el crecimiento, generando un círculo vicioso.

    3- La tasa de inflación alta vigente pone un tope al crecimiento de la emisión monetaria que, de seguir creciendo, volvería a llevar la suba de precios a un escalón por encima del 25% que la sociedad ha dado muestras de tolerar.

    4- Las reservas terminarían el año en torno a los $ 28.000 millones, un piso que debe cuidarse y no da margen para utilizar esos recursos.

    Para Rubisntein, la única forma de encarar una reforma impositiva que baje impuesto a las Ganancias y retenciones al campo sólo podrá aplicarse si se eliminan los subsidios a la energía. El costo de una medida política de esa dimensión no es menor. La suba de las tarifas debería ser de un 200% en promedio en todo el país, con tasas menores en el interior y niveles de aumento muy superiores en la Capital Federal y buena parte del conurbano bonaerense....
    Esto hay que solucionrlo, si estar 100% en blanco te cobran como en el Primer mundo y en contraprestacion te dan ... bueno, te dan esto
    • Me gusta
    Me gusta
    Poco pero bueno

  2. #62
    La vida es bella Avatar de 0Config
    Registración
    Mar 2003
    Mensajes
    19,532
    Ubicación
    Cocoland, Haiti, Argentina

    Re: Presión Tributaria: el Gobierno buscará quedarse con uno de cada dos pesos ...

    Objetivo logrado parece, se quedan con 1 de cada 2 pesos:

    Los impuestos se pueden quedar con hasta el 62% del ingreso de una familia asalariada
    Una persona ya debe trabajar entre 173 y 225 días para cumplir con todas sus obligaciones fiscales. La carga impositiva efectiva aumentó casi 50% en la última década


    La presión tributaria argentina sigue subiendo y en 2015 representará entre un 47% y un 62% del ingreso total de una familia asalariada, incluso para aquellos trabajadores que hoy no pagan Impuesto a las Ganancias, según un documento del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf).

    Entre las causas de la mayor presión impositiva figuran la falta de actualización de mínimos y deducciones del Impuesto a las Ganancias así como también en los parámetros para cobrar Bienes Personales y los incrementos de los impuestos inmobiliarios y automotor.

    Más allá de que en la última década la presión tributaria aumentó casi 50% y en 2014 llegó a 35,1% del PBI, la medición basada en la recaudación tributaria representa lo que "efectivamente" se ha pagado, pero no mide verdaderamente lo que un contribuyente formal "debería" afrontar en concepto de impuestos, según lo establecido en la normativa tributaria.

    Por ello, el Iaraf calculó la carga tributaria formal a la que se enfrentan familias asalariadas tipo, que pagan impuestos no solo al momento de cobrar su sueldo, sino también cuando consumen bienes y servicios.
    De esta forma, según las estimaciones del Iaraf y teniendo en cuenta que entre un 47% y un 62% del ingreso de una familia asalariada se lo lleva el fisco, un trabajador asalariado formal en Argentina debería trabajar en 2015 entre 173 y 225 días para cumplir con las obligaciones tributarias de los tres niveles de gobierno. "En consecuencia, el Día de la independencia tributaria se ubica en Argentina entre el 21 de junio y el 12 de agosto, en función de cuáles sean sus ingresos", remarcaron desde el Iaraf.

    Con los mismos parámetros, en 2011 el Día de la Independencia tributaria se estableció entre el 18 de junio y el 4 de julio, con lo cual en cuatro años se incrementó entre 3 y 39 días la presión tributaria, siendo mayor el aumento para las familias de mayores ingresos.

    "Si se mira el período 2011 -2015, se advierte a nivel general un incremento sostenido en la presión tributaria que vienen soportando los trabajadores asalariados argentinos, teniendo en cuenta que, año a año, la totalidad de los impuestos que tributan representan un mayor porcentaje de sus ingresos", remarcaron en el instituto que dirige el economista Nadin Argañaraz.



    Y un dato a tener en cuenta:


    Sonrisa electoral versus garrote tributario: Scioli y Macri son los que más impuestos cobran en sus distritos

    Tanto el gobernador bonaerense como el jefe de Gobierno porteño hicieron uso y abuso de gravámenes para solventar sus presupuestos. A nivel país, ambos se ubican al tope del ranking en cuanto a presión tributaria. Uno es más adepto al uso de las tecnologías, otro a los premios y castigos

    • Me gusta
    Me gusta
    Última edición por 0Config : 13-07-15 el 12:40 PM
    Poco pero bueno

  3. #63
    La vida es bella Avatar de 0Config
    Registración
    Mar 2003
    Mensajes
    19,532
    Ubicación
    Cocoland, Haiti, Argentina

    Re: Presión Tributaria: el Gobierno buscará quedarse con uno de cada dos pesos ...

    Actualizo:

    Alguien me lo explica?

    En un país donde "no se aumentó ningún impuesto", la presión real de Ganancias ya se triplicó
    Pese a que Cristina Kirchner niega haber subido los tributos, los asalariados pagaron en 2014 hasta tres veces más de lo que abonaban en el 2001. Un informe privado reveló que, a comparación con las naciones de la región, en la Argentina se alcanza la alícuota más alta con el menor ingreso






    Posibles soluciones
    Desde el IARAF consignaron una serie de factores que no deben eludirse si el objetivo final es el de otorgar una solución definitiva al tema de los parámetros de liquidación del Impuesto a las Ganancias.

    Ellos son:
    a) Una reducción en la presión tributaria que están sufriendo los sectores de ingresos medios.
    b) Eliminar las situaciones de inequidad que implican que contribuyentes de similar nivel actual de ingresos sean afectados por el tributo de manera muy desigual.
    c) Establecer un mecanismo de ajuste automático que le dé previsibilidad y elimine la discrecionalidad del sistema.
    Más allá de las posibles soluciones, hay marcadas distorsiones en el gravamen que deberán ser resueltas por el próximo presidente ya que, de lo contrario, se pronunciarán los problemas existentes.
    Asi se financia la joda, sacandole a los que producen hasta exprimirlos y que no produzcan más ...
    • Me gusta
    Me gusta
    Poco pero bueno

  4. #64
    Avatar de danpstwo70011
    Registración
    May 2005
    Mensajes
    1,405

    Re: Presión Tributaria: el Gobierno buscará quedarse con uno de cada dos pesos ...

    Si se leen bien, los datos fiscales aterrorizan

    Sacado de la web de Cavallo.

    En mis análisis anteriores, en particular cuando con Guido Salvaneschi escribimos el artículo titulado “Devaluación y dinámica inflacionaria en Argentina”, resumí los datos fiscales en un cuadro como el siguiente:



    Los datos del déficit fiscal, bien calculados, es decir excluyendo de los recursos tributarios las transferencias desde el Banco Central y la ANSES al Tesoro, son el indicador fiscal más utilizado por los analistas. Mirando este cuadro, el panorama fiscal de los últimos 7 años no aparece más preocupante que el panorama fiscal de los últimos 7 años en que rigió el Plan de Convertibilidad. Las cifras del déficit fiscal como porcentaje del PBI son, en promedio, bastante inferiores a los de los períodos previos a las grandes crisis inflacionarias de los 70s y 80s.

    Esta lectura de los datos fiscales podría fundamentar la poca preocupación por la situación fiscal que demuestran los candidatos presidenciales y sus asesores. Si bien algunos cuestionan el alto déficit fiscal, parecen confiados en que será relativamente fácil reducirlo e incluso eliminarlo.

    Sin embargo, una lectura más completa y detallada de los datos fiscales, lleva a una conclusión muy distinta. Veamos.

    En el cuadro siguiente presento los datos del déficit fiscal primario, es decir del déficit fiscal antes de pagar intereses de la deuda pública. En el pasado fue mucho más fácil reducir el gasto en intereses, sobre todo cuando se estuvo dispuesto a declarar una moratoria o una aceleración inflacionaria no anticipada que transformó a la tasa de interés en fuertemente negativa en términos reales. Bajar el déficit primario requiere recortes de gastos no financieros o incremento de recursos tributarios.





    Mirando este cuadro, el panorama comienza a desmejorar. El déficit fiscal primario de los últimos cinco años es mucho más elevado, en promedio, que el de los 11 años de la convertibilidad y el nivel que alcanza en 2015 es incluso más elevado que el que alcanzó en 1988, el año previo a la hiperinflación y casi tan alto como el de 1983, el año anterior a la aceleración inflacionaria que precedió al Plan Austral. Es todavía inferior al del año del Rodrigazo, pero prácticamente igual al de 1974, el año previo a aquella explosión inflacionaria.

    Con todo, existe todavía, como aparente atenuante, la imagen de un déficit fiscal primario no tan persistente en el tiempo como el que caracterizó a los períodos 1961-1966, 1971-1991. Después de todo, los primeros años de la post-convertibilidad, 2002 al 2007, aparecen fuertes superávits fiscales primarios que bien podrían haber creado un colchón fiscal para afrontar los déficits de los últimos cinco años.

    Pero si ajustamos un poco más el foco, encontramos datos fiscales complementarios que son muy preocupantes. Uno de ellos es la presión tributaria, es decir la recaudación total de impuestos como porcentaje del PBI:



    En todos los períodos de fuertes déficits fiscales del pasado, la presión tributaria había descendido a niveles relativamente bajos. Así entre 1962 y 1966 era de 22 a 23 %, lo mismo que entre 1971 y 1976 o entre 1982 y 1984. En estas tres oportunidades, parte de la reducción posterior del déficit fiscal se produjo gracias a un aumento de la presión tributaria, que fue particularmente notoria entre 1977 y 1981 (durante el plan de Martínez de Hoz) y entre 1985 y 1989 (durante los años del Plan Austral). En general estos períodos de fuerte aumento de la presión tributaria duraron no más de cinco años, porque el sector privado no los soportó y se sucedieron crisis inflacionarias que licuaron los ingresos tributarios.

    La historia de lo que ocurrió durante el Plan de Convertibilidad es bastante diferente a la de los planes de estabilización anteriores. Si bien la presión tributaria aumentó algo en relación a 1990, el segundo año de hiperinflación, ese aumento no fue muy significativo porque la estrategia del gobierno fue eliminar impuestos para aumentar la competitividad. Esto se observó especialmente a partir de 1994 y esta estrategia se mantuvo hasta 2001, con un solo intento de aumentar la presión fiscal en el año 2000, cuando el Ministro Machinea intentó reducir el déficit con un aumento de impuestos que fue muy resistido por la población.

    El panorama es muy diferente a partir de 2003. La presión fiscal aumenta significativamente, tendencia que es interrumpida transitoriamente en el año electoral 2007 y en los años de la crisis del campo (2008) y la crisis global (2009), pero que resurge con fuerza a partir de 2010.

    En 2014 y 2015 la presión fiscal supera el 36 % del PBI, un porcentaje nunca alcanzado anteriormente y que excede en 10 puntos porcentuales la máxima presión fiscal de los años de la convertibilidad.

    Esta realidad hace mucho más difícil pensar en soluciones rápidas e indoloras al déficit fiscal que heredará el próximo gobierno. Es inimaginable un aumento de la presión tributaria y, por el contrario, recuperar la competitividad y crear un clima favorable para la inversión productiva va a demandar la eliminación o al menos una reducción de los impuestos más distorsivos. Por lo tanto, por el lado de los impuestos, más que una solución al problema del déficit fiscal desbordado, debe esperarse un agravamiento.

    Para advertir la magnitud del desafío fiscal que enfrentará el próximo gobierno se debe prestar la máxima atención al cuadro del gasto público como porcentaje del PBI:



    Los niveles que ha alcanzado el gasto público como porcentaje del PBI son inéditos. Asciende a casi 42% del PBI el gasto primario y a casi 46 % el gasto total (el que incluye intereses de la deuda). Nunca antes habían alcanzado esos niveles, en particular el gasto primario, que es el más difícil de reducir. El máximo nivel de gasto primario se había alcanzado en 1985 y 1989 pero ascendió a 34% del PBI. Es decir que en la actualidad se ubica 8 puntos porcentuales del PBI por arriba del máximo anterior y 12 puntos porcentuales por arriba del máximo gasto primario de los años de la convertibilidad.

    Para pensar en el ajuste fiscal que se necesitará para poner al país en situación de aspirar a sostener una baja tasa de inflación, vale la pena comparar lo que ocurrió entre los años de la hiperinflación y los años de la convertibilidad: el gasto público primario descendió de 34% del PBI a alrededor de 27% en 1991 para alcanzar un mínimo de algo más de 22% en 1997 y situarse todavía en alrededor de 26 % en 2001. Este descenso del gasto público requirió todas las reformas del Estado y las privatizaciones que hoy se critican de izquierda a derecha. Y, en aquella época, había economistas que para explicar las causas de la crisis sostenían que no se había disminuido suficientemente el gasto público!

    Supongamos que los avances tecnológicos, el alto grado de bancarización de los pagos y la informatización de la AFIP permitan, en la actualidad, que la presión tributaria soportable por la economía sea del 30% del PBI, como lo fue en 2007 y 2011. Es decir 7 puntos porcentuales del PBI más que en el promedio de los años de la convertibilidad. En ese caso, la reducción del gasto público necesaria para eliminar el déficit primario ascendería a 12 puntos porcentuales del PBI, casi el doble de los puntos porcentuales en los que, con todas las reformas de los 90s, logró descender el gasto público primario entre 1989 y 2001.

    El desafío que enfrentará el próximo gobierno, si quiere crear las condiciones para que Argentina vuelva a crecer en estabilidad, es titánico. Obviamente, los candidatos y sus asesores, aun cuando fueran conscientes de la magnitud del ajuste fiscal que será necesario para sacar a Argentina del atolladero en que se encuentra, no pueden hacer campaña asustando a la gente. Eso es entendible. Pero sería lamentable que realmente crean en los mensajes tranquilizadores que se ven obligados a enviar. Ojalá tengan gente preparada para planear y ejecutar las complejas reformas que demandará la realidad.

    Enviado desde mi móvil vía 3DG App.
    • Me gusta
    Me gusta

  5. Compartí este Tema:
    • Vistas: 4668
    • Mensajes: 63
    Seguí este Tema: Suscribite
Responder
Ir a PrimeroPrimero 12345