Gabriela Meza lo tenía todo planeado. Mientras esperaba que se tramite su título de radióloga, iba a viajar a la India. "Un autoregalo" después de tantos esfuerzos. Para pagarse el viaje, iba trabajar en la temporada de invierno en una empresa de Andorra. Sin embargo, cuando intentó entrar a España, quedó demorada e incomunicada en el aeropuerto de Barajas. Luego fue deportada porque "le faltaba un documento".
"Creo que desde el momento en el que me separaron, decidieron que no iba a entrar", dijo Gabriela a TN, de vuelta en su casa de Loma Hermosa, en San Martín.
Gabriela cumplía con casi todos los requisitos: tenía dinero para mantenerse, un pasaje de vuelta, una casa alquilada y un precontrato de trabajo. Pero las autoridades españolas le exigían un contrato de trabajo y, aunque consiguió que sus empleadores se lo mandaran por fax, no pudo ingresar a España.
"Creo que era una excusa para no dejarme entrar y no demorar a los otros pasajeros. Había gente que se iba de vacaciones y que tenían todo reservado", dijo.
Según explicó, el trato que recibió de parte de las autoridades fue desagradable: "Me sacaron todas mis pertenencias, pase un mal momento. Me llevaron a un lugar que era como un cárcel. Había camas cuchetas y gente que estaba por diferentes razones, no sólo por falta de documentación sino por robo, por drogas".
Meza fue detenida desde la 7 de la mañana hasta las 12 de la noche. "Cuando me deportaron, me llevaron en patrullero al avión, como si fuera una delincuente, y los policías entregaron mis cosas al comandante para que me las diera en Buenos Aires”.
Meza también se quejó de la poca ayuda que le brindaron desde el Consulado argentino. Según cuenta, lo único que le dijeron fue que “en el 99,9 por ciento de los casos te deportan”.
"Me sacaron todas las ganas de volver", concluyó.
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