Descubrí que te quiero, que te quiero mucho.
Que no necesito estar cerca tuyo, para sentir tu risa,
o para oler tu piel.
Que nos separan mis emociones,
desbordadas, incontrolables.
Que nunca más te voy a ver, y que con vos todo era sencillo.
Todo era controlado, todo estaba en su lugar en ese momento.
Por eso te extrañaba tanto, el día después de estar con vos.
Porque no gustandome nada, con vos me gustaba todo.
Buscarte era un desafío, encontrarte era la plenitud.
Que desaparecieras era una traición, ficticia, sólo en mi mente.
Pero no podía no saber dónde estabas, quién te tocaba.
Y no siendo el amor de mi vida, encontré algo más sencillo.
Vos eras sencillo, vos eras ese momento, sin hacerte problemas.
Dejando que pasara todo, y yo quería ser como vos, y no podía.
Ya me sentía otra vez, parte de una historia, que no fue nada,
y para mi, era mucho.
Siendo la más sobria, con vos quería ser la más osada.
Hubiese hecho lo que me pidieses, hasta sentir que estabas tan satisfecho,
que no querías dejarme ir.
Y a pesar de que mis emociones, evidencia en este escrito,
son más fuertes que las de algunas personas,
no todo es parte de mis sentimientos extremos.
Hoy que ya no siento que te necesito, a veces te extraño.
A lo mejor, tu mundo más sencillo, tan lindo,
el cuál envidio, no entienda tanto sentimiento junto, por alguien que casi ni conociste.
Una hora?, un día?, una noche?, así lo viví yo.
No me manejo con tiempos en el amor, siento o no siento.
Alguien como yo, te quizo hasta dónde pudo su cuerpo,
su mente, y hasta dónde vos la dejaste.