De éxitos y grandeza.
Voy a empezar manifestando que volví a cometer el error que dije no iba a cometer, yo se muy bien que esta mal escribir en primera persona pero les pido que me entiendan, aun así tengo ganas de escribir incorrectamente. Es que lo mío no es la academia literaria, me río.
Conciente de mi error le grito así al que me pueda ayudar, tengo una duda existencial que creo les conté en otro de mis escritos. ¿Dónde esta la grandeza de una persona? ¿Cómo se da cuenta uno que es grande? y/o exitoso? ¿Es necesario que otros vean lo que uno ve?
Partamos de la base, no quiero ser denso (aunque lo soy), ser exitoso y ser grande no es lo mismo, ser exitoso es haber cumplido un objetivo y en cambio, ser grande es saber vivir bien.
El éxito por un lado es mas cuantificable, por ejemplo conseguir un trabajo anhelado es un éxito, conquistar a la persona amada es otro, se entiende? Pero el éxito solo lo puede ver uno porque solo uno sabe lo que quiere (un trabajo o un compañero de vida) y entonces solo uno va a ser exitoso para lo demás si estos quieren lo mismo que uno, sino no. (Escribo como lo explico oralmente y la verdad es que no se ni hablar).
Resuelto el primer conflicto vayamos al mas complicado, ¿Puede uno darse cuenta que es grande? El grande no sabe que es grande, solo aspira a serlo (esto entendiendo que sea honesto y no un maldito vanidoso, hipócrita) Y ahora? Habíamos dicho que la grandeza de los hombres radica en saber vivir. Entonces vamos a suponer que a diferencia del éxito, la grandeza de uno va a ser reconocida por todas, o la mayoría al menos de las personas, porque en el arte de vivir dirán: “aquel sabe vivir, es un grande”. Pero amigos, ¡El grande no necesita que le elogien! ¡Si lo elogian podría ser que la grandeza que tanto mencionamos sea una postura! ¿A quien no le gusta recibir elogios?
Además puede que en el entorno de uno no halla quien sepa vivir, ni aspire a saber por lo tanto se equivoque en su juicio, motivo por el cual toda nuestra hipótesis de cae como desde un precipicio.
A todo esto sumado que las personas son de por si egocéntricas y rehacías a admirar a otra (el grande es el único digno de admiración). Todo se hace una neblina homogénea que me deja con más dudas que certezas. Pero dicen los que saben que uno de los orígenes de la filosofía es la duda. Por lo tanto no me preocupo, seguiré dudando para seguir buscando la solución a los dilemas; como siempre los invito a volar conmigo, lo importante no es saber sino tener el teléfono del que sabe. ¿Alguien me da su teléfono?
Federico Ferreiro
fedeunder@hotmail.com