HIJOS DEL SOL

Me revuelco con tus alas, me devoro tus manos, no soy más que tu refracción, somos la intensidad en su devenir más humano.

Te contemplo estimulando los vientos, destruyendo las rejas, estas cerca de mi locura.

Me encierro en tus brazos, me destrozan tus labios.

No eres un dios, tampoco un ángel

Me invitaste a correr dentro de ti.
Esos caminos no son ventanas al infierno, por eso los amo.

No eres un animal, tampoco un hombre.

Me dejaste soñar con ecos de poder. Me hiciste guerrero de tu lucha. Pero todavía no se que eres.

Me hiciste hombre, me topaste con las más duras fieras. Sin embargo no deviniste en hombre y me ayudaste.

Pelee con tus suaves deseos, llegue al placer.
Contemple junto a tus ojos el aire de libertad.

Se quien eres, te toco, estas en mi.

Me hice fuego al fin.
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